1-Una gorda argentina se levanta a las 9. Tiene una pulserita verde en la mano derecha, lo que le da derecho a desayuno y cena en la posada. Se pone la bikini, despierta a las niñas y al pelado. Se pone una remera verde y para taparse el culo elige lo que ella cree que es un pareo, lo compró a 20 reales en el terminal de Río. Baja al restaurant, la bandera con la leyenda Ordem y Progresso genera alergias mentales en el personal de la posada, pero no pueden decir nada, son esclavos modernos, amordazados por las buenas prácticas laborales.
2-Una mina de unos cincuenta y cinco años entra al restaurant con bikini rosa y un pareo florido a la cintura. Debe haber sido guapa de pendeja, pero hoy su carne blanca está flácida y suelta. Dejo el desayuno de lado.
3- Una pendeja oriunda de Buenos Aires mira el plato de la señora flácida y grita: mamá, esa señora se llevó todo el fiambre. Aplaudo cerebralmente su honestidad. La señora, sin embargo, no se inmuta, ni siquiera atina a comenzar a comer la bestialidad de queso y jamón que se ha servido. Después me doy cuenta que la señora está asegurando su almuerzo con el servicio buffet del desayuno. La avivada argentina, producto de exportación nacional.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada