23.11.09

F F Coppola y el fin como principio

Diez o quince años después de Apocalypse Now! estaba en un hotel en Inglaterra y agarré el principio de la película. Terminé viéndola completa. Y no era tan rara como pensaba. Había, en cierto modo, expandido lo que la gente estaba dispuesta a tolerar en una película.

Vi un cesto lleno de desechos de película. Habíamos rodado con cinco cámaras cuando llegaron los jets y arrojaron el napalm. Había que filmarlos todos al mismo tiempo, así que había mucho metraje. Levanté algo de este barril y lo puse en la moviola y era muy abstracto, y una vez cada tanto se podía ver este helicóptero. Luego, en la edición de sonido estaba toda esta música de los Doors, y en ella se escuchaba algo llamado “The End”. Entonces dije: “Ey, ¿no sería gracioso si empezáramos la película con ‘The End’?”.


22.11.09

Aurora

1.
Cuando llegué a Chile conocí a un tipo que me pasó una casa que estaba cuidando y que pertenecía a unos gitanos, andaban por México. A los tres dias se fue sin decir a ndaie hacia donde. En la casa del frente vivían un viejo y la novia de Ivan. El viejo tenía una librería modesta, gran parte era poesía chilena. Esos tres meses leí gran parte de esos libros, hubo uno que me quedó marcado como una señal, más allá de que no recuerde más que la sensación al leerlo, era Aurora de Nietzche.

2.
Hoy desperté antes que el resto de mi familia. Mi hijo dormía en nuestra cama, junto a la madre. Me acomodé sobre un codo y vi el amanecer de nosotros tres, y sentí que era la mejor forma de despertar.

3.
Hay un mito bien fuerte en la extraña estirpe de los escritores: se funciona mejor de noche. Hay que vivir el día absorbiendo, palpitando la vida, para llegar a la noche totalmente exhausto y con un saco de historias trasvasijables a un papel totalmente blanco. De lo único que escribe uno es del cansancio, de algún tipo de tedio, del ocaso de un síntoma o de un sentimiento, de la horizontalidad próxima, porque uno fue una esponja no un realizador. Freno un poco: estoy yendo al extremo, qué pasa con el tipo que tuvo un buen día y que se pone a escribir? Lo dejo ahí, el vórtice de este punto 3 es que por qué está tan sobrevalorado el escritor nocturno siendo la mañana otra alternativa?

4.
Nosotros, los aeronautas del espíritu. Todos esos pájaros intrépidos que vuelan rumbo a lo lejano, a lo más lejano, ¡en alguna parte, ciertamente, los abandonarán sus fuerzas y se posarán en lo alto de un mástil o en una estéril roca, y aún estarán muy agradecidos por tan pobre alojamiento! Pero ¡quién va a inferir de esto que delante de ellos ya no hay inmensos ámbitos libres que han volado tan lejos como es posible volar! Todos nuestros grandes maestros y precursores se han detenido al fin en algún punto, y no es precisamente la postura más noble y elegante la de la fatiga que se detiene; nos pasará igual también a mí y a ti. Mas ¡qué nos importa¡ ¡Otros pájaros volarán más lejos! Esta compresión y creencia nuestra vuela, rivaliza con ellos hacia lo lejos y lo alto; se eleva verticalmente sobre nuestra cabeza y su impotencia y desde las alturas otea las lejanías vislumbrando las bandadas de otros pájaros mucho más poderosos que nosotros que enfilarán hacia donde nosotros hemos enfilado y donde todo es todavía mar, mar ¡nada mas que mar!...

... dice el autor de la muerte de dios casi al final de Aurora, cuando ya parecía no haber amanecer sino una noche profunda y perenne.

5.
¿Quiénes cruzan los mares de noche?

6.
Me preparé un café, encontré unas galletas de chocolate y maní y me senté en la cama con el control remoto. Vi una película altamente hollywoodense llamada Akeelah and the bee. Una niña del guetto negro de California logra ganar el torneo nacional de ortografía. Saben contar historias, sé de antemano que la protagonista va a flaquear, que las circunstancias van a estar en contra, pero igual llega el final y quiero el irreal final feliz. Una vieja socióloga argentina de la que no recuerdo el nombre (¿Alcira Argumedo?) decía que la gran virtud del capitalismo había sido socializar los sueños, no así los medios de producción. ¿O fue Frai Beto? Ni bien corrieron los créditos me metí a la ducha y arranqué un buen día. Bajo el agua se me ocurrió escuchar este tema:


11.11.09

El Ex Lector

1.
No sé por qué he dejado de leer, pero puedo suponerlo. Lo intuyo. He desarrollado una condición de conciencia de la inconciencia, sé cuando está ocurriendo, sé cuando mi voluntad está siendo timoneada (timonada?) (limonada?) por lo subliminal (de sublime?). Y eso está conectado de una manera extraña con haber dejado de leer, que es un fantasma sanguinario.

2.
Colecciono e-books. Antes compraba libros que se quedaban meses en cajas, ahora busco pdfs en los ftp y los ordeno en carpetas por género o país. Supongo que cuando compre la impresora me voy a armar una biblioteca autoeditada. Pero aún no he comprado la impresora, y trabajo vendiendo impresoras.

3.
Abro poesía y me aburro. Abro narrativa y me aburro menos. La literatura es tan aburrida cuando los días vividos son intensos, son taquicardias arritmias son espeluznamientos. Las biografías me están gustando, el repaso de los días muertos de un ser sangrante.

4.
No leo porque no escribo no escribo porque no leo. La gallina se autoengendra, es huevogallina, huevo con plumas, ave con exoplacenta. Los malos escritores usan neologismos. Los surrealistas, los patafísicos, burroughs, sbarra, laiseca, leary.

5.
El sueño como frase tiene condensada la ambigüedad cínica de nuestro lenguaj. Por un lado el propósito evanescente de la vida. Por otro el vencimiento del cuerpo al universo, el descanso de uno mismo, la cabeza en la almohada. Y por otro transversal las pinturas perversas de nuestra imaginación.
Cuánto sueño, cuánta máquina quemada en 10 horas, cuánto cansancio. A las 11 bostezar.
How do i sleep?


2.11.09

La durabilidad de las cosas

Cómo digo? La ropa de ahora... la ropa contemporánea... la ropa moderna... lo ropa postmoderna neoliberal... la vestimenta predominante en la ciudadanía con crédito... es horrible doblemente.

Es horrible cuando nueva, muy brillante, muy sintética, muy enchulada. Pero lo que es peor, es horrible usada. No dura nada, se descoce antes de romperse, desluce previo a desteñirse.

Extraño los días en que la ropa envejecía dignamente, que las zapatillas eran más bellas sucias, que los jeanes se desflecaban como los huracanes rompen casas.


26.10.09

Cosas de volado I

Enrique necesita un notebook y cotiza en tres, cuatro, seis tiendas de la ciudad, pero se imagina que en Buenos Aires es más barato, entonces se mete a google y a mercado libre y consigue un HP de la puta madre por 5000 mangos, pero hay algo que lo inquieta, le busca la quinta pata al gato hasta que da con el tipo de cambio y con el recuerdo de Esteban su primo diciéndole que la economía fuerta del continente hoy es Chile y que por ende la electrónica es más barata cruzando los Andes entonces entra nuevamente en google y mercado libre y obvio, está más barato, ahora lo saca por 3500, pero se tiene que pagar el viaje y ahí pierde; pide despacho, le está saliendo 3800. Busco en China o en Panama o en Miami, se dice, ahí tengo mejor precio y más alternativas de transporte. Compra el HP de 13.7 pulgadas con 3 tb en RAM y 6GB en disco duro sólido en Miami. Después se compra un mouse porque el que traen los notebooks le parece ingobernable, ahora en Shangai. Compra carne en Brasil y Yerba en la Rosario de Uruguay. De Francia trae el pan y la mantequilla de Cañada Rosquin. Planifica tiempos de embarque, temporadas altas, Dow Jones, efecto tequila, acciones de empresas desarrolladoras de robótica. Pero la mata la tiene en el patio, esperando abril.

Esto texto nace de una repisa de objetos que estoy armando, una repisa para objetos extranjeros, viajados, regalados por amigos que se fueron a algún sitio del planeta y volvieron. Me importan las chucherias, acaso hechas con las manos, acaso hechas con las sobras. Y así pensé que podría comprar esas cosas, esas chucherías, por internet. Y obviamente no quedaba otra que reirme de ese momento declaradamente idiota.

Wathever (así se llama un amigo), cierro con Livin on the frontline, el reggae campeón en la categoría sintetizadores, homenajeando el remate del relato y unos años felices en los que el que viajaba era yo.

18.10.09

One hit wonder

Los melómanos sabemos identificar bandas que solo han penetrado en los tracklist de las radios una sola vez en la vida, desvirgamientos generalmente precoces que son seguidos por discografías dignas de emparejar las patas de una mesa.

Estoy en Valparaíso y en la casa de mis cuñados encuentro una revista que se llama Cría Cuentos editada en el 2008. Tiene la gracia de estar dedicada a la narrativa en un país de tiranía poética. La portada cuenta con titulares que vuelven reales los relatos, las historias de ficción son noticia, un gran acierto. El diseño me hace recordar a La piedra de la Locura, otra publicación porteña de años atras. Hay una dirección electrónica de contacto, también un blog.


Enciendo el PC y chequeo, el blog tiene dos entradas de enero del año pasado con contenidos editoriales. Ha muerto la revista, es obvio, no ha durado más que un número. Otra buena intención narrativa diluída en el mar de poesía chilena, otra revista número uno año uno.

Para estirar su contenido y sobrevivirla iré posteando algunos de sus relatos. Mientras les dejo un one hit wonder de homenaje: Jackyl haciendo The Lumberjack, la novedad de tocar rock con una motosierra no puede durar más que tres minutos y medio.

3.2.09

Desayuno

Una de mis categorías musicales preferidas, junto a música para cocinar hamburguesas, música para componer música y música para gestionar cara de seriedad, es... música para despertarse.

Si tenés radio reloj hay un 93% de probabilidades de que te despiertes con un tema que no te agrada. Para despertar con la canción precisa hay decenas de dispositivos ultramodernos que aparte de tocar mp3 te calientan el café y ponen mantequilla en tu tostada.

Hoy encontré una canción para despertar bien arriba, es hermosamente punk.



Siendo consecuentes lanzamos el Primer Concurso Internacional: Neo-gallo-rockero. Uno de los que voten al tema más sugerido recibirá, por medio del ya en vías de extinción correo postal, un libro de Rocanrol Ediciones como premio.

Escriban.

Qué tiene que ver?

Voladísimo juego al padel. Perdemos ajustado. No me calienta. Jugué en la cuerda floja, intentando nuevos golpes, experimentando. Qué aburrido jugar para ganar, jugar seguro, cagado, jugar con los brazos cortos como un t-rex, jugar espantado, golpear suave, devolver con el mínimo esfuerzo. Por lo distinto y lo gritado, viva Lou Reed y este temazo:



y este cover del temazo



y este mashup con Suzanne Vega



y una jugada de paddle, obvio

Té chino

Lo más reprochable de entrar borracho a una tina es que a los pocos minutos de la inmersión arrivan unas ganas insoportables de mear.

El dilema que se presenta puede definir ontológicamente a un sujeto: Algunos decidirán salir del agua y mear de parados, escurriendo en el piso del baño. Otros mearán en la tina y se bañarán en su propio orín. Total (dirán) hay minas y tipos que lo toman en ayunas. ¿Qué me va a hacer? Tal vez hasta tiene graduación alcohólica.

Tabúes, prejuicios, sanidad, sublimación, pactos higiénicos, empleadas domésticas, trapos de piso, fracturas; cada uno tendrá su palabra asociada a este panorama. La mía es espiráculo.

El quid es que mientras meaba en la tina, se me ocurrió empezar a cantar este clásico de Divididos.

1.2.09

Ese maldito tema

Qué pasa cuando uno compra un boleto de lotería y sueña con que al otro día va a despertarse millonario? Qué pasa cuando uno ya no planea lo que va a hacer con el premio sino lo que va a poder dejar de hacer? Qué pasa cuando ya el platillo de lo que salva vale más que el otro costado de la balanza, el lado de la dignidad, el lado práctico y lógico?

Pasa que algo anda mal, seguramente, y la patología debe llamarse algo así como frustattione incipientus. Cuando uno deposita en el azar el futuro, ya está cagado. Todas las agencias de lotería deberían tener corriendo este tema de Beck para espantarnos y devolvernos a la batalla cada vez que amagamos con tirar la toalla.